2 CONSEJOS EMOCIONALES PARA UN MEJOR RENDIMIENTO LABORAL

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¿Te gusta tu trabajo? ¿Te sientes una persona productiva cuando disfrutas de lo que haces? ¿O crees que la emoción de cada momento no influye en tu rendimiento?

Mi hijo me contaba el otro día que tuvo un día productivo. Empezó diciéndome que se había levantado sintiéndose activo. Que empezó estudiando una asignatura y después se puso con un trabajo de otra. Todo sin parar y rindiendo bastante.

Pero me comentó algo que me llamó la atención. Me dijo: “La cosa es que, aunque me han cundido mucho las dos actividades, he sentido que el trabajo (2º actividad) me salía solo. Además, se me ha pasado el tiempo volando, mucho más rápido que durante el rato en el que he estado estudiando (1º actividad)”.

Esto es muy interesante porque vemos que hay otros factores que influyen en el rendimiento. La calidad del sueño, la constancia o la disciplina son aspectos que no es recomendable olvidar. Sin embargo, las emociones tienen una influencia especial. Te hacen fluir.

De hecho, Mihaly Csikszentmihalyi hablaba de esto en su libro “Fluir (Flow)”. Y es que puedes generar hábitos forzados, pero hasta que no llegues a disfrutar algo no serás capaz de automatizarlo del todo.

Por todo esto, hoy quiero explicarte brevemente cómo influyen las emociones en el rendimiento y después te daré un par de consejos para generar emoción hacia cualquier tipo de trabajo o aprendizaje.

Por qué las emociones influyen en el rendimiento

En el libro How the brain learns (Cómo el cerebro aprende), David Souza habla de que las emociones influyen en el aprendizaje en estas dos dimensiones: contexto y contenido.

Aunque tiene su foco original puesto en el rendimiento académico, verás que esta organización es perfectamente extrapolable al mundo laboral (al fin y al cabo el trabajo no es más que un aprendizaje puesto en práctica).

Contexto

Tu entorno de trabajo influye enormemente en las emociones en cuanto a que genera la liberación de distintos tipos de neurotransmisores. Esto influye al desarrollo de emociones positivas o negativas, la cual tendrán influencia en tu predisposición y tu atención.

Si trabajas en un un ambiente positivo y agradable, se liberarán endorfinas, encargadas de generarte euforia. Esto provocará que las sensaciones ligadas al trabajo sean bastante más placenteras, facilitando la eficiencia.

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Por el contrario, si el ambiente en el que trabajas es estresante y tóxico, tenderás a generar cortisol, provocando una reacción defensiva del lóbulo frontal. Hablando coloquialmente, lo que ocurre es que te bloqueas, experimentas enfado o ansiedad.

Contenido

Cuando hablamos de contenido, entramos en el trabajo en sí mismo. Esta dimensión es la que más puedes controlar, ya que la manera en que enfocas tu labor solo depende de ti.

El contenido influye en la motivación que tienes al afrontarlo, de la misma manera que la propia motivación influye a la hora de enfrentar ese contenido. Es una relación que se retroalimenta.

¿Qué estrategias usas para trabajar y organizar tu día a día? Por si no te has pasado todavía, hace un par de semanas te hablé de una de estas técnicas. Además, en el siguiente apartado voy a exponerte un par de consejos que seguro que te ayudarán a mejorar tu actitud hacia el contenido.

Cómo generar emociones positivas en tu trabajo

Si bien parte de las respuestas emociones que experimentamos al llevar a cabo nuestro trabajo vienen predefinidas por nuestros gustos e intereses, también se puede desarrollar una labor consciente para inducirnos a la generación emociones positivas.

Dale sentido a lo que haces

¿Tiene sentido aquello a lo que te dedicas? Y, aún más importante, ¿puedes darle sentido tú ese sentido? En esta segunda pregunta reside la clave. No es tan complicado encontrar una explicación a tus labores si reflexionas mentalmente sobre ellas.

De hecho, para el ser humano es esencial buscar una explicación para cada cosa que hace. ¿Por qué debería ser distinto en términos de trabajo? Una vez que puedes justificar tus acciones, es más sencillo motivarte a trabajar.

En educación, esto se trabaja contextualizando el aprendizaje. En el ámbito laboral, se supone que el contexto ya está ahí, pero muchas veces no encontramos la explicación de una tarea o directamente no nos paramos a buscarla.

Genera motivación intrínseca

Si la explicación que encontramos en el exterior no es suficiente, tenemos que recurrir a buscarla en nosotros/as mismos/as. Es por ello que el segundo consejo que te traigo trata de desarrollar una motivación intrínseca.

Como ves, tiene mucha relación con el primero, pero aquí entramos mucho más en el apartado personal.

Este tipo de motivación se genera mediante la relación con nuestros propios gustos, intereses, objetivos o intenciones. Hasta al trabajo más mecánico y simple puedes extraerle algo que tenga mucho sentido para ti.

Por ejemplo, piensa en la tarea más tediosa que has hecho hoy. Ahora reflexiona haciéndote una serie de preguntas:

  • ¿Me ayuda a cumplir algún objetivo?
  • ¿He aprendido algo nuevo con ello?
  • ¿Me ha ayudado a lograr algo que me gusta?

Lo normal es que puedas contestar sí a varias, pero con una es suficiente. A partir de ahí, puedes tirar del hilo.

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¿Qué te parece? ¿Crees que puedes sacar provecho del gusto por tu trabajo para lograr ser más eficiente en él?

Si te interesa conocer consejos más generales para aprender a gestionar tus emociones, te recomiendo que te pases por aquí.

Espero que este artículo te haya resultado interesante y útil. Si tienes alguna duda, ¡no tengas miedo en preguntar en los comentarios! Un saludo.

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