LAS 3 EXCUSAS QUE TE IMPIDEN DESARROLLAR TU MÁXIMO POTENCIAL

Para hablar sobre desarrollo personal y éxito, la psicóloga Carol Dweck propuso la diferenciación entre Mentalidad Fija y Mentalidad de Crecimiento. De esta manera, cada persona puede identificar su propia mentalidad, determinando si es posible cambiar y mejorar.

Para ser breve, te diré que la mentalidad fija se caracteriza por percibir que las capacidades y habilidades de una persona no evolucionan. Si tienes este tipo de actitud, seguramente tenderás a arriesgar poco y a seguir el camino que han establecido para ti, sin explorar tus propios límites.

Por el contrario, la mentalidad de crecimiento considera las características de una persona como variables. Estas pueden tener un rasgo innato, pero también evolucionan en base a las decisiones y acciones que tomas. Así, esta mentalidad te permite adquirir la iniciativa y construir tu propio camino, además de lograr una mayor confianza en ti mismo/a.

Dicho esto, ¿cómo definirías tu actitud ante la vida? ¿Qué mentalidad crees que es más conveniente desarrollar?

Estoy seguro de que te gustaría adquirir la mentalidad de crecimiento. Como en cualquier tarea compleja, es conveniente establecer metas sencillas. Una actitud abarca muchos aspectos en la vida, pero está compuesta de pensamientos muchos más simples. En este caso, la clave para abandonar la mentalidad fija es superar los pretextos que nos autoimponemos y que nos impiden avanzar.

Por todo esto, hoy me gustaría hablarte de las 3 excusas que te impiden desarrollar tu máximo potencial y sobre cómo puedes enfrentarte a ellas para lograr una actitud de crecimiento óptima. ¿Comenzamos?

Yo nací así

¿Crees que todas las personas exitosas nacieron teniendo las capacidades y habilidades que las convierten en lo que son? Te lo pongo más fácil: ¿acaso tú no has cambiado nada desde que llegaste a este mundo?

Piénsalo de esta manera. Puedes tener aptitudes innatas para unos aspectos y para otros no. Puedes encontrar más sencillo alcanzar algunos objetivos sobre otros. Pero ni hay tiempo en la vida para explorar todos los dominios hasta encontrar el perfecto para ti, ni hay una máquina que haga mágicamente este trabajo.

Por este motivo, es probable que muy pocas personas en la historia se hayan dedicado a su trabajo ideal. Y, sin embargo, hay una gran cantidad de población que puede considerar que ha elegido bien y que está feliz con lo que hace.

Con esta explicación, me gustaría que comprendieras que es posible crecer y desarrollarse al máximo como persona en cualquier ámbito. Porque ser la mejor versión de uno mismo no depende de una puntuación absoluta, sino relativa. No deberías usar el pretexto de haber nacido para una cosa o para otra con la idea de no superarte.

Eres capaz de decidir por ti mismo/a y actuar en consecuencia. Por tanto, aunque nacieras de una manera, las elecciones del presente te llevan por caminos diferentes.

No me han enseñado de otra manera

En la Formula 1, cada año hay cambios de reglamento a los que los equipos deben adaptarse para construir sus coches. ¿Te imaginas que los ingenieros de un equipo se manifestaran al grito de “no me han enseñado de otra manera”? Seguramente ese equipo no podría continuar.

Asimismo, en el día a día se producen cambios constantes y tú, como ingeniero de tu propia máquina (tu vida), debes aprender a adaptarte si quieres seguir adelante. No haber aprendido a afrontar ciertas situaciones en el pasado no debe servir como excusa para no ponerte manos a la obra y formarte en la actualidad. Por suerte, hay mil formas de hacerlo.

En los problemas personales, puedes apoyarte en tus allegados o, en caso extremo, en algún tipo de profesional como un psicólogo. Para los casos profesionales, cuenta con tus compañeros de trabajo, con tus superiores o incluso con personas que se dediquen especialmente a la formación laboral.

Siempre hay recursos. Lo esencial es que, en esos momentos, saques a relucir tu iniciativa.

Todo el mundo lo hace así

¿Qué crees que habría pasado si los primeros agricultores se hubiesen apoyado sobre este pretexto para no extender su idea por todo el mundo? ¿Y los inventores de la rueda? ¿Cómo sería el mundo si el Internet no hubiese sido creado?

Hay algo en común en esos puntos de inflexión: todo el mundo lo hacía de una manera distinta antes. Y, sin embargo, estas personas no se conformaron con hacer lo mismo que los demás. Fueron más allá.

No te voy a pedir que persigas un invento revolucionario para la humanidad. Me sirve con que entiendas que este pretexto, conocido como falacia ad numerum, no debe detenerte. Que todos a tu alrededor hagan algo no significa que esté bien. Porque no hay una sola manera de hacer las cosas.

No olvides que, si quieres obtener resultados distintos, no puedes hacer siempre lo mismo.

Imagen de Pexels en Pixabay

¿Qué otras excusas te encuentras en tu día a día? Te animo a compartir tu experiencia en los comentarios.

¡Muchas gracias por pasarte! Puedes suscribirte con tu correo para recibir las nuevas publicaciones directamente:

¡Coméntame qué te parece!