LA MEJOR ESTRATEGIA PARA DARLE SENTIDO A TU DÍA A DÍA

Hoy empieza septiembre y, con ello, un nuevo año laboral. Para algunas personas, esto implica volver a la rutina, a esos comentarios de “qué rollo”, “ahora tengo que volver a levantarme a temprano” o “no tiene sentido lo que hago” y a una desmotivación constante. Sin embargo, también tienes la opción de optar por una interpretación más alegre del nuevo curso.

Y es que esto, en parte, está en tu mano. Como siempre te digo, no puedes controlar el desarrollo de los acontecimientos externos, pero lo que sí depende de ti mismo/a es tu enfoque y tu toma de decisiones. El punto de vista con el que observes tu vida y las elecciones que hagas en ella modificarán en gran medida tu percepción.

Por ello, hoy querría hablarte sobre los trucos que puedes usar para volver a tu día a día habitual con más motivación y buscando un sentido a lo que haces. ¿Comenzamos?

2 maneras de encontrar sentido a tu rutina

En la introducción, te he mencionado las 2 opciones que tienes a la hora de dar significado a tus labores: el cambio de perspectiva y la toma de decisiones. Estas dos habilidades no son excluyentes. De hecho, te recomiendo enfatizar en ambas. A continuación, te hablaré de cada una de ellas, y de cómo aplicarlas:

Enfoque

Cierta proporción de las tareas que llevas a cabo diariamente son inevitables. De una manera de otra, tienes que dedicar tiempo a ellas. Te hablo de cuestiones como cuidar y apoyar a tus hijos, dedicar tu tiempo a un trabajo o, incluso, a aspectos tan básicos como la comida o la higiene personal.

Lo que sí puedes modificar es la forma en la que afrontas estas labores. La labor es externa, pero la percepción que tienes de ella depende únicamente de ti. Cambiar el enfoque puede ayudarte a pasar de una perspectiva oscura y vacía de significado a un punto de vista de optimismo y utilidad.

Esto puedes lograrlo con un hábito sencillo: tras cada pensamiento que suponga una queja contra la tarea que estás llevando a cabo, intenta buscarle la explicación y el sentido a esa tarea. Haz este ejercicio de manera consciente y, poco a poco, lo automatizarás. Te animo a probarlo durante, al menos, los próximos 7 días, y la semana que viene puedes venir y comentarme qué tal.

Decisiones

La otra cara de la moneda reside en aquellas tareas que sí puedes decidir hacer. Lo ideal sería que mantuvieras e incorporaras a tu vida aspectos que te enriquecen y que dejases fuera de ella lo que te sobra, lo que no aporta nada positivo.

Esto va desde la búsqueda de labores que favorezcan tu bienestar hasta la cantidad de tareas que realizas. Por ejemplo, tienes la opción de escoger cómo rellenas tu tiempo libre. Puedes optar por hobbies enriquecedores, por pasar tiempo con tus hijos/as o por dedicar más esfuerzo al trabajo.

En principio, esto depende de ti y de tus capacidades. Personalmente, me gustaría darte una pauta esencial. Lo óptimo sería priorizar la calidad por encima de la cantidad. En este caso, eso implica elegir labores (profesionales y personales) enriquecedoras, pero no muy numerosas. No te sobrecargues y verás que hay tiempo para todo. Incluso podrías llevar a cabo una lista de los ámbitos a los que quieres dedicar tu día a día, con su tiempo asignado. Así, todo será más concreto.

No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita

Hace unos años, Ikea popularizó este eslogan gracias a sus múltiples campañas publicitarios. Sin embargo, lo que a simple vista parece un anuncio trivial, esconde mucho más. Esta idea es la base de diversas filosofías como el estoicismo o el budismo.

Lo que te proponen los estoicos, los budistas, Ikea y yo es que abordes el problema mediante la reducción de expectativas. Al fin y al cabo, tu felicidad depende de la relación entre lo que esperas conseguir y la realidad. Cuanto más cerca está tu situación actual de como quieres que esté, más satisfacción experimentas.

De hecho, tus dos alternativas se reducen a eso: si optas por intentar mejorar al máximo tu realidad, acabarás tratando de abordar aspectos que no dependen de ti. En contrapartida, las expectativas personales son solo tuyas. ¿No será más sencillo, entonces, establecer tu ambición en el límite de lo que controlas? Ikea está de acuerdo. Básicamente, lo que nos dice este eslogan es: necesita lo que puedas a llegar a lograr por ti mismo, y no te obsesionarás con lo que no puedas alcanzar.

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¿Qué opinas? Yo creo que te resultará sencillo aplicar los 2 ejercicios que te he propuesto y tener en cuenta el consejo final de Ikea. Si tienes otras ideas propias al respecto, te animo a que las compartas en los comentarios.

No olvides pasarte por las redes para no perderte nada:

¡Que pases una buena primera semana de Septiembre!

¡Coméntame qué te parece!