PODER INTERIOR Y MUJER

Hoy dedico esta entrada del blog a la MUJER. Antes que nada, quiero agradecerte que sigas dedicándome una parte de tu tiempo. Desde principios del siglo XX, existe el convenio de celebrar el Día de la MUJER, y, como sabemos, se estableció que el día 8 de marzo fuera el día para materializar los derechos de la mujer en el mundo.

Marie Curie dijo “Nunca he creído que por ser mujer deba tener tratos especiales, de creerlo estaría reconociendo que soy inferior a los hombres, y no soy inferior a ninguno de ellos”. Bueno, esta es una visión y una forma de darle significado a la realidad, ya que incluso hoy día aún se tiene que seguir luchando por la igualdad. 

Otra visión es la que propugna que lo que no se dice da pie a entender que no existe o no se ve y, a razón de ello, surge el lenguaje no sexista: vosotros y vosotras, todos y todas, soñadores y soñadoras, etc. En definitiva, no deja de ser otro significado personal a esa realidad controvertida.

¿Por qué tener un Día de la Mujer?

Hace unos años, hablando del tema el día 8 de marzo, mi hijo pequeño me preguntó, desde la inocencia propia del que no tiene prejuicios: “y papá ¿para cuándo el día del hombre?”. Yo le comenté que el día 8 nos acordábamos especialmente de las mujeres, pero que había que acordarse de ellas todos los días. A él le satisfizo la explicación porque le dije si acaso él no se acordaba todos los días de su mamá, sus abuelas, sus titas, sus primas e, incluso, de sus “amigas especiales”.

Reflexionando sobre el tema, y al margen de generar controversias respecto a la necesidad o no de seguir teniendo un día que nos recuerde los derechos de la mujer, lo que sí me parece irrenunciable es dedicar cada día un rato a cada una de nuestras mujeres. Dedicar cada día al agradecimiento a ellas, sobre todo los que tenemos la suerte de tenerlas cerca para podérselo agradecer directamente. Por eso, esta entrada se la quiero dedicar a todas las mujeres que están presentes en mi vida, y ellas saben a quienes me refiero…

En el proceso de la vida vosotras, las mujeres, tenéis ese rol que lleváis con total humildad, que es participar de forma comprometida en él. Los hombres tan solo nos involucramos un poquito en ese proceso, pero vosotras dais la vida, dais ternura, paz y alegría, y lo aceptáis sin pedir nada a cambio. Vosotras acompañáis y dejáis crecer y, como esa capacidad no la desarrollamos de la misma manera los hombres, os hace únicas y diferentes. Por ello, este agradecimiento concreto y directo a vuestra condición de mujer, y mi admiración más incondicional.

¡Te doy las gracias mujer por el hecho de ser MUJER!

Te doy las gracias, mujer-madre, que me has dado la vida, arriesgando la tuya y desgajándome como parte de ti. Agradezco tu luz, tu guía, tu acompañamiento, tu referencia…

Te doy las gracias, mujer-esposa, que me complementas, que me hace mejor, que das la vida por mis hijos. Agradezco tu sonrisa, que compartas todo conmigo, que estés dispuesta para tu familia…

Te doy las gracias, mujer-hermana, que me haces sentir familia. Agradezco tu sensibilidad, tu entrega, tu constancia, tu generosidad…

Te doy las gracias, mujer-amiga, que compartes tus inquietudes conmigo y que le das crédito a mis palabras. Agradezco tu sinceridad, tu apertura, tu disposición…

Te doy las gracias, mujer-trabajadora, que participas con tu ejemplo en todos los ámbitos de la vida. Agradezco tu aportación, tu conciliación, tu flexibilidad…

¡Te doy las gracias mujer por el hecho de ser MUJER!

No deseo que tengáis más poder sobre los hombres, sino que tengáis más poder sobre vosotras mismas.

Pero no sólo basta agradecer. Yo te deseo, mujer,  que este agradecimiento se convierta en compromiso de incrementar tu dignidad, tu libertad y el reconocimiento a tu contribución, desde la admiración de la diferencia con el hombre.

Por todo ello, os deseo (y así le irá mejor al mundo y a los hombres) que sigáis explotando vuestro poder interior. Os invito a que, para ello, desarrolléis las tres claves: el QUERER, para aumentar vuestra motivación; el CREER, trabajando vuestro sistema de creencias; y el SABER HACER, demostrando al mundo vuestra capacidad, vuestra actitud para poneros en acción. Deseo que os encontréis con vosotras mismas, con lo mejor de vosotras y no tengáis miedo. Seguid avanzando, seguid dando vida y rebosando amor. Pero para ello cuidaros, quereros para seguir dando amor, creed en vosotras para seguir dando ejemplo y continuad con vuestra actitud, porque así os seguiremos con admiración.

No deseo que tengáis más poder sobre los hombres, sino que tengáis más poder sobre vosotras mismas. ¡Así al mundo (y a los hombres) nos irá mucho mejor!

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