Cómo ser un gran líder sin salir de casa

De nuevo, te agradezco que me dediques parte de tu tiempo, que sin duda tiene un gran valor. El otro día te expliqué por qué tu cerebro actúa y reacciona de la manera que lo hace a la situación actual. Te recomiendo que te pases por ese artículo para entender mejor lo que te voy a explicar hoy.

A raíz de eso, te preguntarás: “vale, ya sé la teoría pero, ¿y ahora qué?” A continuación, me gustaría exponer cuál es la labor que puedes llevar a cabo para mejorar tu día a día sin salir de casa.

¿Y ahora qué? ¿Qué puedo hacer como líder?

¿Y AHORA QUÉ? ¿QUÉ PUEDO HACER COMO LÍDER?

¿Qué le pides a tus líderes? O, incluso más difícil, ¿qué tienes que hacer tú como líder? Pues aplicar un liderazgo más situacional, que se mueve desde lo emocional, pasando por lo racional e influyente, hasta lo transformacional. 

Puedes producir sensación de control a las personas, provocando confianza. Para ello, debes dar información ordenada, instrucciones precisas, normas concretas. 

De esta manera tú y los que te rodean evitaréis la sensación de soledad o exclusión, creando vínculos. Porque, hace 40.000 años, quedar excluido de la tribu era sinónimo de muerte y eso lo sigue reproduciendo nuestro cerebro reptiliano.

Las actitudes positivas son las que mejores resultados provocan, porque son buenas para ti y se transmiten a los demás. Por ello, tienes que seguir practicando ser positivo, como un estado mental que tienes que elegir desde el optimismo. 

Sonríe, porque así construyes relaciones, provocas confianza y motivación (y eso revierte inmediatamente en ti, mejorando tu autoestima). Sigue trabajando las opciones, generando oportunidades desde la flexibilidad, entendiendo estas dificultades que estas gestionando como posibilidades de crecimiento y aprendizaje. 

Es fundamental que sigas actuando con pasión. Que el amor por lo que haces sea tu estado natural. Verás cómo eso se traduce en inspiración e influencia. Es cien por cien efectivo.

Los 3 pasos que te ayudarán a gestionar el cambio

Buscando referencias de los mejores te ofrezco el método que Leandro Fernández Macho nos ofrece para gestionar el cambio. Se trata del modelo SPA, es decir, gestionar sentimientos, gestionar pensamientos y gestionar acciones (¡ojo! en ese orden).

1. Gestionar Sentimientos para liberar recursos para el cambio: que tu gente sienta que empatizas con sus emociones, con su inseguridad y con su incertidumbre. Permíteles espacios en los que expresen sus sentimientos y se produzca sensación de seguridad desde la confianza y la inclusión. Esto te convierte en un líder-coach, que acompaña y apoya en la gestión emocional. A partir de ahí, ya se puede razonar y pasar a la siguiente etapa.

2. Gestionar  Pensamientos, transformando la amenaza en desafío, en reto motivante, para que el estrés como amenaza se convierta en estrés que desafía. Estos nuevos pensamientos pueden ayudar a entender los nuevos escenarios que estás viviendo, entendiéndolos como nuevas oportunidades. En este momento tu liderazgo es algo más directivo y más influyente. A partir de aquí, se puede comenzar a actuar.

3. Gestionar Acciones nuevas. Desde los nuevos pensamientos vas a crear nuevos comportamientos, con relaciones nuevas y con el uso de nuevas herramientas. Ahí tienes que apoyar a los tuyos, ejerciendo un liderazgo más transformacional, con alto nivel de comunicación. Haz esto desde una visión de cambio compartida que consiga la implicación y fomente el sentido de pertenencia. 

¿Te enfrentas a desafíos o a amenazas?

Por suerte, tienes la opción de elegir qué creer. Por tanto, puedes entender que lo que te pasa en la vida son desafíos en lugar de amenazas. Es más sencillo identificar que lo que te pasa es útil y generar estrés-desafiante que te invite a conectar contigo mismo y respetar tu potencial. Además, esto invita a conectar con los demás.

Como sabéis soy un enamorado del potencial propio. Te necesitas a ti mismo, pero también necesitas lo mejor de los demás. Necesitas personas con las que compartir y a las que apoyar. 

Porque sí, el YO es importante, pero también hay un TÚ muy importante. Si unimos lo mejor de todos creamos un NOSOTROS que es tremendamente poderoso. 

Llega la hora de ponerse manos a la obra

Elige una amenaza que encuentres en tu vida cotidiana y cuéntame: ¿Cómo podrías transformarla en un desafío?

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