Cómo aprovechar la profecía autocumplida para tener una mejor percepción personal

¿Has oído hablar del efecto pigmalión o profecía autocumplida? Esta idea tiene mucho que ver con las expectativas que generas o que generan otras personas sobre tu desempeño en una labor cualquiera. De hecho, se ha empezado a considerar este como uno de los factores principales a trabajar a nivel psicológico durante la formación de niños y adultos.

En el trabajo, en tus hobbies y en tu vida personal, la percepción que tienes sobre ti mismo/a influye en tu rendimiento. Esta percepción se construye a través de tu experiencia, pero también a través de tus pensamientos y de la opinión que tiene tu entorno sobre ti. El compendio de ambos aspectos crea expectativas, las cuales determinarán en mayor o menor medida las metas que estableces y el nivel de exigencia que te impones

Hoy, me gustaría hablarte sobre la profecía autocumplida y darte algunos consejos para usar la percepción a favor de tu rendimiento profesional y personal. ¿Comenzamos?

QUÉ ES LA PROFECÍA AUTOCUMPLIDA Y CÓMO ACTÚA SOBRE TU RENDIMIENTO

El efecto pigmalión o profecía autocumplida se define como el impacto de un pensamiento o una idea sobre el rendimiento futuro en un ámbito concreto (educativo, profesional, personal…). En otras palabras, es la predicción del potencial de una persona por parte de sí misma o de un agente externo.

Dicha predicción crea una imagen mental concreta en la persona que la recibe acerca del posible futuro desempeño que podría alcanzar. Si la percepción es positiva, los límites se expanden y la persona se compromete con la tarea. Sin embargo, si no se espera mucho, pueden generarse límites y provocar una falta de motivación o incluso el abandono por parte del aprendiz.

Para que lo entiendas a fondo, voy a ponerte un ejemplo que seguro que te resulta familiar. Imagina volver a tus años en la escuela y tener que enfrentarte a las primeras operaciones matemáticas. Lo que ocurre es que cada vez que fallas en una actividad, el profesor se encarga de recordarte que no te esfuerzas lo suficiente. Sin embargo, tú sientes que lo estás dando todo. Esto provoca que te frustres al principio y, al no ver cambio, acabes perdiendo interés. Así, te cuesta la vida pasar cada curso de matemáticas. Al final, terminas odiando los números de por vida y rechazando cualquier opción de carrera profesional relacionada con la ciencia.

En este ejemplo, podemos identificar el detonante, que es el mensaje del profesor; el efecto, que es la interpretación que haces sobre ese mensaje; y las consecuencias finales, que son la frustración, el abandono y el odio. ¿Cómo crees que se puede alterar este proceso.

CÓMO MEJORAR TU PERCEPCIÓN PERSONAL A TRAVÉS DEL MENSAJE Y DE SU INTERPRETACIÓN

Si lo piensas, es posible influir en los dos primeros componentes. Si el mensaje del profesor no estuviese centrado en opinar sobre el error, sino en corregirlo, quizá no generaría el efecto negativo sobre el aprendiz. Y, por otro lado, el aprendiz podría observar de manera global su progreso y darse cuenta de que su desempeño es positivo, a pesar de encontrarse con problemas de vez en cuando (lo cual es habitual). De ambos aspectos te hablaré a continuación:

Altera el detonante

Como hemos visto, los mensajes sobre tu rendimiento pueden condicionar tu actitud hacia la tarea en el futuro. Por ello, es importante cuidar estos pensamientos. Tienes dos opciones a la hora de reflexionar: opinar sobre tu desempeño o simplemente revisarlo de manera objetiva. Si te decantas por la primera, utiliza opiniones que resalten lo positivo de tu labor. Sino, te recomiendo que apuestes por lo objetivo.

Por ejemplo, imagínate que tienes que revisar los resultados económicos de tu empresa durante el último mes. Intenta centrarte en ese dinero que has generado o en tu capacidad de reducir gastos. Pero, si lo que vas a resaltar es negativo, al menos hazlo de la manera más neutra posible. Evita repetir expresiones como “no sé vender” o “mi producto es una basura”.

Este consejo también es aplicable a la labor de formación que ejerzas sobre otras personas. Cuando enseñes, trata de no resaltar siempre los aspectos negativos de tu aprendiz. Y si lo haces, que sea acompañado de un balance neutro. Es decir, habla de las fortalezas en la misma medida que de las debilidades.

Modifica tu interpretación de los mensajes

El segundo paso que puedes cambiar es la manera en la que te tomas las opiniones. En un ambiente tóxico en el que siempre se vean resaltados tus errores, es importante aprender a darle la vuelta a la tortilla. ¿Cómo puedes lograr esto?

Desde mi experiencia, la clave está en tener presente siempre tus fortalezas. Así, nunca dejas de generar una motivación, ya que tienes una base en la que trabajar. A partir de aquí, basta con que interpretes los errores como oportunidades de crecimiento. Cada tropiezo te permite aprender para el futuro, diga lo que diga tu entorno.

percepción
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Desde luego, cambiar tu interpretación no es sencillo. Conocer los consejos teóricos que te acabo de ofrecer es una base muy útil. Sin embargo, es más llevadero cuando aprendes técnicas básicas para mejorar tu autopercepción. Por ello, en el próximo artículo te hablaré sobre estrategias para trabajar la manera en la que afrontas las opiniones y críticas, tanto de ti mismo/a como de los demás.

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