Cuál es la mejor manera de ser libre y feliz

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Las vacaciones sirven, generalmente, para descansar. Sin embargo, también suponen un buen momento para reflexionar, gracias a la desconexión y a la relajación que nos aportan. Por ello, hoy te invito a reflexionar conmigo sobre un tema que seguro que te interesa.

Si te pregunto por la libertad, ¿qué me dirías? Probablemente imagines un lugar tranquilo y natural o, por el contrario, quizá pienses en una persona rica que puede permitírselo todo gracias a su dinero.

En lo que sí creo que coincidirás conmigo es en que uno de los rasgos más básicos para una vida feliz es sentirse libre. Por ello, las personas buscamos de manera automática esa libertad. Sin embargo, quizá uno de los obstáculos que nos impiden alcanzarla es que no nos centramos en lo que verdaderamente importa.

En este artículo, me gustaría hablarte sobre las distintas relaciones que se establecen entre libertad y otros aspectos para, así, concluir hacia dónde deberías enfocarte de cara a ser más libre y, en última instancia, feliz.

La gran paradoja

Culturalmente, atribuimos la posesión de bienes al poder. Este poder puede ser interpretado de distintas maneras. Por una parte, implica ser responsable con los actos. Por otro lado, aporta a la persona que lo posee la capacidad de tener mayor control de su vida.

Esto explicaría esa idea de que, cuanto más alto es tu nivel socioeconómico, más libre eres. Quizá sea este el motivo por el que la meta con más peso en nuestra sociedad esté enfocada en amasar una gran fortuna. Pero, ¿pensamos realmente en las consecuencias?

A no ser que seas un magnate y que te sobre el dinero de una forma desorbitada, una vida con muchas posesiones va a conllevar ciertas desventajas.

En primer lugar, la responsabilidad de la que te hablaba al principio de este apartado. El poder implica influencia, la cual debe ejercerse de manera responsable. Y no solo incluyo a los multimillonarios. Cualquiera con un negocio en crecimiento sabe lo que esto implica. Sí, es cierto, puedes dejar de lado todo valor moral y centrarte únicamente en tu individualidad. Pero, ¿no sería eso precisamente lo que te hace ser menos humano?

Además, nunca hay que olvidar que el éxito conlleva esfuerzo, y ese esfuerzo consume tiempo. Como ya habrás reflexionado alguna vez, el tiempo es el único bien que nunca se recupera. Entonces, si lograr el éxito supone perder tiempo, ¿no estarías sacrificando tu libertad en busca de, justamente, ser libre?

Entonces, ¿deberías dejar de trabajar para tener todo el tiempo del mundo? Es evidente que no. En principio, porque lo necesitas para sobrevivir. Y por otra parte, el trabajo es, a su manera, uno de los aspectos que te hace libre. En el siguiente apartado entenderás por qué.

Hacia dónde debes mirar

Para ayudarte a enfocar la respuesta, quiero preguntarte algo: ¿qué dirías que caracteriza a la mentalidad de búsqueda de la riqueza como pasaporte a la libertad?

Entre otros rasgos, quizá se te haya ocurrido pensar en que la riqueza es algo impuesto por un agente externo, en este caso la sociedad. Y es que ahí está la clave. ¿Por qué habría que buscar fuera de nosotros mismos? Al fin y al cabo, la libertad es algo personal y, aunque se puede exteriorizar, es algo que surge dentro de la persona.

Esta postura de la libertad como algo interior ha sido defendida por diversas posturas filosóficas, que ligan el hecho de ser libre a utilizar la razón en todo momento. Es decir, para acceder a la libertad debes alcanzar la capacidad de pensar por ti mismo, reflexionar y razonar cada una de tus decisiones.

Traducido a la vida cotidiana, ¿te sientes responsable de todo lo que haces? Aquellos aspectos de tu vida a los que no te sientes ligado o en los que simplemente activas el piloto automático son los que te hacen menos libre. Sin embargo, cuando trabajas en algo con ganas y lo tomas como tuyo, ya sea en tu vida profesional o personal, es cuando estás logrando la libertad.

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Ahora te toca a ti llevar a cabo este ejercicio rápido:

  • Determina qué situaciones de tu vida te hacen activar el piloto automático
  • Pregúntate si alguna de tus metas está realmente impuesta por un agente externo
  • Establece objetivos que salgan de ti mismo/a
  • Intenta dedicar el máximo tiempo posible a las acciones y a la gente que realmente quieres

Te leo en los comentarios. ¡Muchas gracias por tu atención y feliz Semana Santa!

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